El problema es que durante meses puede desarrollarse sin producir molestias y, cuando éstas aparecen en forma de cambios en los ritmos intestinales, diarrea o sensación de vientre lleno, estreñimiento, sangre en las heces, dolor abdominal, pérdida de peso y del apetito, cansancio constante y vómitos, la enfermedad acostumbra a estar ya avanzada.
Por ello, el Centro Protológico Europeo señala que “no hay que dejarse vencer por la vergüenza" y recurrir al especialista lo antes posible para establecer rápidamente un diagnóstico y la consecuente puesta en marcha del tratamiento necesario.
El 90% de los pólipos colorrectales son extirpables mediante colonoscopia, lo que hace que este estudio endoscópico resulte "el método más eficaz para disminuir la incidencia del cáncer colorrectal".





