La palabra blefaroplastia viene del griego blefaro, que quiere decir «párpados». Los hombres se interesan cada vez más por la cirugía estética. La operación más habitual que suelen realizarse es la llamada blefaroplastia o cirugía de los párpados. Con esta intervención se eliminan las bolsas que se forman debajo de los párpados.
El doctor Vila-Rovira nos comenta que «se llama blefaroplastia a la corrección de la caída de los párpados y la eliminación de las bolsas que aparecen alrededor de los ojos». La blefaroplastia, o cirugía de los párpados, es una técnica quirúrgica sencilla que soluciona posibles defectos en los párpados, como la aparición de bolsas en el párpado inferior o el exceso de piel en el superior.
La piel del párpado superior se vuelve, con el tiempo, más flácida y elástica, por ello se forman pliegues y cae la piel sobre las pestañas, y así se va perdiendo la viveza que tiene una mirada joven. Detrás del párpado inferior existen tres paquetes de grasa y durante la intervención actuamos sobre ellos.
Los seres humanos tenemos alrededor de los ojos unas bolsas de grasa, músculo y piel, que con el paso de los años se hacen más evidentes y nos dan un aspecto de cansancio o de mayor edad. El doctor nos dice que, en algunos casos, las bolsas aparecen por cuestiones hereditarias a edades muy tempranas, si bien, por norma general, es a partir de los 35 años cuando se empiezan a evidenciar por razones lógicas de envejecimiento.
Quienes tengan la intención de someterse a una operación de blefaroplastia, lo primero que deben hacer es concertar una entrevista con el cirujano, quien les informará sobre el procedimiento a seguir para efectuar la intervención. Antes, deberán hacerse unas pruebas para confirmar que su estado general es bueno. Las pruebas consisten en un electrocardiograma, una analítica y un informe oftalmológico. Si los resultados son los correctos, ya pueden concretar día y hora para realizar la operación. Estas pruebas médicas se las puede hacer cada uno donde le parezca más conveniente.
El doctor Ramón Vila-Rovira explica a cambioideal.es que el objetivo de una blefaroplastia es «buscar la naturalidad de la expresión sin alterar la mirada». Y añade que el instrumental médico que se utiliza es de alta precisión, con bisturís de punta muy fina para evitar dejar señales, marcas o cicatrices. Gracias a las expertas manos del cirujano y el avanzado instrumental, la calidad del resultado final es espectacular, y el paciente recobra un aspecto más joven y saludable tras la intervención.
«No debemos confundir ojeras con bolsas» nos comenta el doctor. En aquellas personas que tienen un problema de ojeras, se puede apreciar un pequeño surco y no una bolsa debajo del párpado. El tratamiento que se aplica en esos casos es inyectar un poquito de grasa del propio paciente. Con ello conseguimos eliminar el tono oscuro de la ojera y disimular el surco que la forma.
La operación de blefaroplastia, según nos comenta el doctor Vila-Rovira, se puede realizar con anestesia local y sedación o anestesia general. La duración aproximada es de unos sesenta minutos. El doctor quiere aclararnos que en cada ojo tenemos dos parpados ―el superior y el inferior― y de cada ojo tienen que eliminar tres bolsas ―la interna, la media y la externa―. El cirujano actuará sobre la piel, el músculo y las bolsas de grasa.
El objetivo final es no cambiar la expresión del paciente. «La cirugía estética, en general, no tiene que cambiar nuestra expresión…, sino que debemos lograr volver diez años atrás. Cuando se nota que alguien se ha sometido a cualquier cirugía estética ―porque se ve alterada su expresión―, podríamos decir que, desde un punto de vista clínico, la operación ha sido correcta, si bien el cirujano no ha aprobado con un 10».
Una persona que se haya sometido a una blefaroplastia podría ―de no ser congénito― haber resuelto su problema de por vida ―siempre que no se haya operado a una edad muy temprana―, o, en los supuestos de pacientes congénitos, durante un periodo de unos diez años.
El posoperatorio, según nos dice el doctor Vila-Rovira, no reviste mayores complicaciones. Durante dos días es posible que se tenga un constante lagrimeo y es conveniente aplicar compresas frías sobre los ojos para rebajar la pequeña inflamación que suele aparecer. Durante la semana siguiente a la intervención, es conveniente descansar y no hacer ninguna actividad; una vez pasados esos siete días, ya se pueden reincorporar a su trabajo e iniciar su vida normal, procurando no hacer deporte, y menos, aquellos que revistan un especial riesgo.
Durante los siguientes días irán desapareciendo los moratones de la cara, y prácticamente en un mes ya no se apreciará ningún rastro de la operación, excepto una mirada rejuvenecida. Podría suceder que, en algunos pacientes, los moratones tardasen algunas semanas más en desaparecer en su totalidad.
El doctor Vila-Rovira no se esconde a la hora de facilitarnos los precios que se están cobrando por una operación de estas características. «Actualmente, por una blefaroplastia se están cobrando entre tres mil y cinco mil euros.» Aunque la satisfacción que supone tener un aspecto mucho más saludable y una mirada joven y brillante bien vale la pena.
Hay que decir, además, que con una blefaroplastia no se eliminan las arrugas o las llamadas patas de gallo, aunque sí puede realizarse una combinación con otra u otras intervenciones para conseguir un resultado global más armónico.


