El mecanismo es similar al de los auriculares con aislamiento o cancelación de ruido, aunque en esta ocasión el dispositivo está programado para anular sólo el ruido que hacen las turbinas, ya que el paciente puede oír al dentista u otros miembros del equipo que intenten comunicarse con él.
Esto es posible gracias al micrófono que lleva incorporado --para captar el ruido de la turbina-- y a un chip que analiza la onda de sonido entrante para reproducirla de forma invertida cancelando el ruido no deseado.
Del mismo modo, también utiliza la tecnología llamada "filtrado adaptativo", con filtros electrónicos de bloqueo en las ondas de sonido y los elimina, pudiéndose regular en función del tipo de utensilio que esté utilizando el dentista.
La idea original fue del profesor Brian Millar, del Instituto Dental de la King's College, que se inspiró hace más de una década en los esfuerzos realizados por el fabricante de automóviles Lotus para desarrollar un sistema que eliminase el ruido de los coches sin impedir que los conductores escuchasen los cláxones o las sirenas de emergencia.
Aunque el producto todavía no está disponible para los odontólogos, el King's College está buscando inversores para mejorar el prototipo que han desarrollado y poder comercializarlo lo antes posible.





