La inmensa mayoría no padece ningún problema de disfunción eréctil serio y, simplemente, buscan Viagra por miedo a “no funcionar”. “Se trata de algo muy serio porque cada vez más jóvenes se crean problemas fantasmas relacionados con la sexualidad”, comenta otro urólogo, Juan Ignacio Martínez Salamanca, del Hospital Puerta de Hierro de Madrid.
Para este doctor, recetar Viagra a gente tan joven y que no tiene ninguna patología es “una aberración”. “No por una contraindicación farmacológica, sino porque en realidad no tienen ningún trastorno. Simplemente se ven presionados”, destaca Martínez Salamanca.
Mario, de 16 años, es uno de los chicos que ha solicitado ayuda a un grupo de sexólogos para solucionar su problema. “Psicológicamente estoy destrozado. No me concentro en los estudios, seguiré aislándome cada vez más y evitando el contacto físico por culpa de un pene pequeño”, comenta este adolescente.
Relaciones “triviales”
El cambio en los roles dentro de la iniciativa sexual también responde a este nuevo fenómeno entre los jóvenes. “Antes era el hombre el que siempre estaba deseando empezar una relación sexual. Ahora las mujeres son más lanzadas y los chicos tienen miedo a defraudarlas”, sostiene Ignacio Moncada. Internet tampoco ayuda a mejorar la autoestima de los adolescentes. “El modelo que usan como referencia son los vídeos que ven por Internet.
Después llegan las comparaciones y las desilusiones”, relata el sexólogo Esteban Cañamares, que corrobora el notable incremento en los últimos años de chavales que pasan por su consulta “angustiadísimos por un simple gatillazo”.
Otro de los problemas que explicaría la autosugestión de los adolescentes en materia sexual es la actual “trivialización” de las relaciones humanas. “No se preocupan por conocerse ni por hablar. Por eso, nunca resuelven sus complejos”, informa el sexólogo. “Estos chicos dejan de acudir a nosotros cuando encuentran una pareja estable y ya no hay que demostrar nada”, agregan los urólogos.
Recetar Viagra a menores de edad está prohibido, tal y como indican desde Pfizer, laboratorio encargado de su venta. “No existe ningún ensayo clínico que compruebe su eficacia y seguridad en menores”, informan los expertos. Por eso, muchos jóvenes llegan a recurrir al mercado negro de Internet para hacerse con estas pastillas.





