De forma que las posibilidades de padecer un infarto durante un ejercicio físico intenso se duplican en pacientes que realizan menos de cuatro horas semanales de ejercicio", por lo que es "igualmente desaconsejable realizar ejercicio de forma intensa sólo durante los fines de semana".
El cardiólogo Rafael Florenciano ha manifestado que la regularidad "es muy importante porque existe un umbral de gasto energético semanal mínimo para conseguir el objetivo de la disminución del riesgo de problemas cardiovasculares". Las actividades físicas de moderada-alta densidad con un consumo de más de 1.000 kilocalorías a la semana son las más beneficiosas, especialmente si se reparten a lo largo de cinco o seis días, en tiempos de ejercicio no muy largos.
"La razón de esta distribución es que existen estudios en los que se ha comprobado que el riesgo de padecer un infarto durante un ejercicio físico intenso o en la hora siguiente se duplica si el paciente hace menos de cuatro horas semanales de ejercicio en comparación con aquellos que hacen más de cuatro horas", ha dicho.
En este sentido, ha advertido de que estos estudios "irían en contra de la práctica de ejercicio intensa sólo los fines de semana, practica bastante habitual hoy en día".
Este tipo de ejercicio "puede provocar alteraciones en la estructura y función del corazón que favorecerían la aparición de fibrosis, y consecuentemente, de arritmias y muerte súbita", ha avisado. La muerte súbita es "la manifestación más frecuente de una enfermedad cardiovascular oculta, que podría manifestarse al hacer ejercicio".
Una actividad física que suponga el consumo de 1.000 kilocalorías a la semana o 150 Kilocalorías al día para un varón de unos 70 kilogramos de peso, "se correspondería con ejercicios de intensidad moderada como: caminar rápidamente --entre 4,8 y 6,4 kilómetros por hora--; practicar ciclismo a 13 kilómetros por hora; nadar con esfuerzo moderado, jugar al golf o cortar el césped. Al tratarse de actividades que pueden ser realizadas a distinta intensidad, la duración del ejercicio sería inversa a la intensidad del esfuerzo realizado.
"Está claro que la vida sedentaria es perjudicial y que debemos practicar ejercicio, pero hemos de hacerlo de forma juiciosa, pero sobre todo, regular", ha concluido el doctor Florenciano.





